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BICENTENARIO MARISTA (1817-2017)

Del Agradecimiento, al Compromiso

El 2 de enero del 2017 se cumplirán doscientos años de la fundación del Instituto Marista. Fundación, inspirada por Dios a Marcelino Champagnat, joven vicario de la parroquia de La Valla, Francia.

Desde sus albores, el Instituto se nutrió del incansable trabajo de su fundador; de su original carisma; de su creativa pedagogía y de su perseverante y filial confianza en Jesús y en María.

El Hno. Emili Turú, actual superior general del Instituto, ha invitadoa Hermanos y laicos maristas, comprometidos en la actualidad en nuestra misión, a celebrar el BICENTENARIO, con una trilogía de años. Cada uno, tiene sus objetivos, sus contenidos y su emblemático ícono, que focaliza la atención y despierta actitudes de simpatía y adhesión.

El primer año, (2014-2015) lo ha denominado MONTAGNE. El segundo, (2015-2016) FOURVIÈRE. El tercero, (2016-2017), LA VALLA.

Globalmente este tríduo nos invita a dos actitudes: agradecer al Señor y a María, que en boca de san Marcelino “ ha hecho todo entre nosotros”, el nacimiento de los Hermanos Maristas y el bien, que a lo largo de estos dos siglos, han derramado en los cinco continentes.

Pero además, esta celebración, nos obliga, a tomar un COMPROMISO frente al mundo de hoy y al futuro, que es mañana: ser copia fiel del fundador y padre de los maristas y de lo marista. Encarnar a Marcelino al vivo, sin maquillajes, ni estéticos, ni espirituales. Un Marcelino, cuya radiografía ascética asusta a los pusilánimes y seduce a los valientes, entre ellos, a los jóvenes.

 

Una palabra sobre la historia y el significado de cada año

icones 2014 15AÑO MONTAGANE, (28 de octubre 2014 al 23 de julio del 2015)
Recuerda el encuentro del P. Champagnat, con el joven Juan Bautista Montagne, gravemente enfermo. Marcelino acude a su humilde casa para asistirlo espiritual y afectivamente. Cuál fue su sorpresa al constatar que era analfabeto de letras y del espíritu: no conocía las verdades de la fe, ni siquiera, quién era Dios.

Ese 28 de octubre del 1816, el joven cura, ante este adolescente que se iba, sintió la inspiración de fundar una institución religiosa, que se dedicara a la educación de los niños y de los jóvenes.

Los maristas nacimos junto a la tragedia de un adolescente, amado por su familia y abandonado por la sociedad. Ese grito de 1816, sigue resonando hoy en los tantos “montagnes” de nuestro hoy y ahora. Es el grito que nos interpela y nos dice que nuestra vocación tiene sentido y como Marcelino, debemos salir al encuentro de ellos, allí dónde están y aceptarlos como son.

El Año Montagne, para mí, explicita, nítidamente el QUE de nuestra misión, la de Hermanos y laicos que con nosotros trabajan: LA EDUCACIÓN. Sí, la educación en ese amplio abanico de espacios, modos, formas y situaciones en que se encuentran los niños y los jóvenes de nuestra sociedad.

AÑO FOURVIÈRE, (23 de julio del 2015, al 23 de julio del 2016) 
icones 2015 16El 23 de julio del 1816, Marcelino, con otros sacerdotes recién ordenados, suben al santuario de la Virgen de Fourvière, en la ciudad de Lyon, a consagrar su ministerio a la Madre de Dios y a comprometerse en la fundación de los Padres Maristas. En adelante, María, Fourvière, serán un referente constate en la vida de Champagnat.

Por eso, el AÑO FOURVIÈRE, focaliza nuestra atención en María y su permanente protección a Marcelino y a su obra, a lo largo de estos 200 años.

En lo educativo, el Año Fourvière nos recuerda el COMO DE LA EDUCACIÓN MARISTA, centrado en el ser y en hacer de la Virgen. Los maristas, educamos al estilo de María: desde una pedagogía de la presencia, (Jn. 19, 26-26); con la pedagogía del discernimiento, ¿“Cómo será esto”?, (Lc.1, 29). Educamos desde la solidaridad y para ella, “No tienen vino”, (Jn. 2,3). Es marista la pedagogía de la interpelación, de la exigencia: “¿Por qué has hecho esto? ¿No sabías que tu padre y yo te estábamos buscando”?, (Lc.2, 48). San Marcelino nos inculcó una pedagogía de la inclusión: La Virgen ofrece el niño, tanto a los pobres pastores, como a los suntuosos Reyes Magos y hasta los betlemitas que le cerraron las puertras con despectiva exclusión, (Mt.2, 11 y Lc.2, 15). Una pedagogía de la interioridad, raiz de la mejor educación, legado del vicario de La Valla, quien trabajaba, enseñaba, vivía en la presencia de Dios. La pedagogía de la interioridad, permite a la inteligencia hermanarse con el corazón y guardar las cosas en este precioso cofre, (Lc.2, 51).

AÑO LA VALLA, (Julio 2016, al 2 de enero del 2017)
icones 2016 17El ícono elegido para simbolizar el último año de la trilogía, es la austera mesa de la primera comunidad, la que fundara Marcelino el histórico 2 de enero del 1817.

Toda mesa tendida, aunque sea pobre y frugal sugiere siempre la idea de familia, de encuentro, de comunidad. Junto a ella se escucha el susurro de éxitos y fracasos; se palpa y comunica las alegrías y las decepciones. La mesa es el símbolo de muchos esfuerzos y de fraterna comunión; de pluralidad de voluntades en torno a una misma misión.

Por eso veo en la mesa de La Valla a todos aquellos, hermanos y laicos, que hoy, asumiendo el carisma de Champagnat y con él como paradigma, siguen ofreciendo sus vidas a niños y jóvenes por los senderos de la educación.

La mesa de La Valla, es el con QUIEN EDUCAMOS. ¿Quién iba pensar décadas ha en esta explosión sinergética, que une a hermanos y laicos, trabajando, codo a codo, con sentido de pertenencia institucional, académica y espiritual en el mundo tan polifacético de la educación? Es un signo de los tiempos y una riqueza para agradecer.

Es también un desafío para los hermanos, porque nos invita a deponer prejuicios; a superar mediocridades; a acompañar al laicado marista con la coherencia de nuestras vidas y afecto integrador.

El esplendor del Bicentenario, será bendición y certeza de un nuevo amanecer, en la medida que los maristas de Champagnat, hagan del pasado una salmodia de acción de gracias y del futuro, una apuesta a la esperanza trascendente, sufrida, creativa, compartida y gozosa.

Esta obra es tu obra repetía confiado Marcelino. Y sigue siendo de Ella. Que Jesús y María ocupen un lugar privilegiado en la vida y misión de los maristas de hoy. Si así fuere, el Bicentenario será el preludio de otros doscientos años fecundos y gloriosos, como lo son la efeméride que estamos celebrando.

 

Hno. Eugenio Magdaleno

 

Visto 13396 veces Modificado por última vez en Modificado por última vez en Noviembre 03 2015

 

 

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