Noticias XXII Capitulo General

Seminario Continental contra la trata de personas

Durante el mes de agosto, 18 al 20, participé en Bogotá de éste seminario organizado por la CLAR (Conferencia Caribeña y Latinoamericana de Religiosos y Religiosas).

La trata de personas es un delito complejo y multicausal donde se mezclan la cultura machista, el crimen organizado, la impunidad, el auge del mal llamado "turismo sexual", la falta de acceso a la educación y al trabajo, discriminación y exclusión. Si a esto le agregamos la tolerancia de los estados y sus tres poderes más la falta de voluntad política para enfrentar y combatir el problema tenemos el caldo de cultivo perfecto para que sea un tema invisible y donde las redes de tratantes funcionan con total impunidad y poder.

El Protocolo de las Naciones Unidas para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños (también conocido como el Protocolo contra la trata de personas o Protocolo de Palermo) entró en vigencia en el año 2000. Su aplicación está a cargo de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. Complementa además la Convención contra la Delincuencia Organizada Trasnacional.

El Protocolo tiene por objetivo: prevenir y combatir la trata de personas, prestando especial atención a las mujeres y los niños; proteger y ayudar a las víctimas de dicha trata, respetando plenamente sus derechos humanos; y  promover la cooperación entre los Estados Parte para lograr esos fines.

Lo que hace difícil detectar y sancionar el delito de trata es su confusión con el de tráfico de personas. El objetivo de la trata es la explotación de la persona, en cambio el fin del tráfico es la entrada ilegal de migrantes. Hay tres características que nos ayudan a diferenciarlo:

  1. El tráfico implica el consentimiento de la persona, aunque se realice en condiciones peligrosas. Las víctimas de la trata, por el contrario, nunca han consentido o, si lo hicieron inicialmente, ese consentimiento ha perdido todo su valor por la coacción, el engaño o el abuso de los traficantes.
  2. El tráfico termina con la llegada de los migrantes a su destino, mientras que la trata implica la explotación de las víctimas de alguna manera para generar ganancias.
  3. El tráfico ilícito es siempre transnacional, mientras que la trata puede no serlo. Ésta puede tener lugar independientemente de si las víctimas son trasladadas a otro territorio o sólo desplazadas de un lugar a otro dentro del mismo estado.

Los Principios y Directrices recomendados sobre DDHH y trata de personas fue publicado por la ONU en el 2010 conjuntamente por las oficinas de Ginebra y Nueva York. El Principio N° 10 va a hablar primordialmente de los "derechos y necesidades de los niños" que sean víctimas de trata.

Hoy en el mundo, uno de cada tres niños es víctima pero los números no son claros porque las formas de recabarlos varía mucho según la organización que lo haga. Por ejemplo, para la OIT son alrededor de 7 millones; en cambio para la OEA son 1.2 millones. Los datos son incompletos, contradictorios y segmentados. Se hace difícil documentarla porque tiene muchas variantes: mendicidad, servicios domésticos, explotación laboral y/o sexual, matrimonio servil, reclutamiento forzado para cometer delitos o para la guerra. Además, estos tipos de trata no suelen darse en "estado puro" ya que muchas veces encontramos niños que son víctimas de servidumbre más explotación sexual más reclutamiento forzado por ejemplo.

La niñez y la trata no son temas fáciles de abordar por su gran complejidad. A modo de ejemplo podemos nombrar la geográfica, las triples fronteras existen en Latinoamérica, las selvas y las amplísimas zonas rurales. La naturalización en comunidades indígenas y rurales de usos, costumbres, prácticas y tradiciones (casamiento infantil o la entrega de hijas a cambio de "dotes"). Para muchos tratantes esta es una de las formas de conseguir niños y niñas. 

1El trabajo infantil se encuentra naturalizado; por ejemplo, si el niño trabaja a la par con los padres no se considera explotación y muchas veces, este "trabajo", incluye también "favores o servicios sexuales".

Existen también dos grandes riesgos más para los niños y niñas: la orientación sexual muchas veces es el camino hacia la prostitución debido a los prejuicios y exclusiones que sufren quienes están en estas búsquedas y la virtualidad, como el sexting y el grooming, por ejemplo.

El papel del Estado los vuelve aún mas vulnerables debido a la ausencia de coordinación, ya que cada entidad del estado tiene sus propios objetivos y criterios. No existen políticas públicas específicas para la infancia (y si las hay están solo en el papel de una ley) y la carencia de personal especializado. Lo que es más grave es que prácticamente ningún estado registra la trata como factor de riesgo para los niños.

Los niños no van a venir a hacer la denuncia, hay que irlos a buscar al lugar donde están siendo explotados. El estado, y una gran parte de la sociedad civil, no lo hace. Se sostiene el discurso de mejor no ver, no conocer para no tener que actuar. 

 

Hno. Jorge Walder

 

No se trató durante el seminario en profundidad este tema. Habida cuenta de que existe en América el "Movimiento de niños trabajadores" este tema exige una mayor discusión. 

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