
La celebración de la beatificación del H. Lycarion (François Benjamin May), nacido en Suiza y asesinado en Barcelona durante la Semana Trágica de 1909, se realizó el 12 de julio en la Parroquia de San Francisco de Sales, junto al Colegio Marista "La Inmaculada" de la misma ciudad, y destacó los valores y virtudes de un hombre, de un hermano, de uno de los nuestros que, en medio de circunstancias hostiles, vivió con dedicación y valentía su misión educativa y pastoral legándonos el ejemplo heroico de su martirio.
Presididas por el Cardenal Marcello Semeraro, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, en representación del Papa León XIV, y concelebradas por el arzobispo de Barcelona, Cardenal Joan Josep Omella, los obispos auxiliares Javier Vilanova y David Abadías, y el arzobispo Joan-Enric Vives, obispo emérito de Urgell, la Eucaristía y la Ceremonia de Beatificación contaron con la presencia del H. General, Ernesto Sánchez, el Vicario general, Ken McDonald, el H. Guillermo Villarreal, postulador de la Causa y los ex postuladores Mariano Santamaría y Antonio Martínez Estaún, varios Consejeros generales y Hermanos de los Secretariados; Ramón Espadaler, Consejero de Justicia de la Generalitat de Cataluña, el Director general de Asuntos Religiosos, Ramón Bassas, el tercer teniente alcalde de Barcelona, Albert Batlle, el Cónsul general de Suiza en Barcelona, Othmar Christian Hardegger, e Iván Pera, comisario de Religión de la Alcaldía de Barcelona. También asistió una delegación de más de 15 personas, entre autoridades locales del Valais, la región donde nació el H. Lycarion, y familiares y amigos que viajaron desde Suiza, su tierra natal, y se sumaron otros Hermanos y Laicos de las Provincias Maristas de Europa.La beatificación del H. Lycarion es mucho más que un reconocimiento litúrgico. Es la proclamación de una vida sencilla y dedicada, vivida con humildad, cercanía y amor incondicional por los niños y jóvenes más vulnerables. Es también un signo de esperanza para todos aquellos que creen en la educación como camino de transformación social y espiritual”.
Con estas palabras, el provincial de l’Hermitage y del Distrito West Central Europe, H. Gabriel Villa-Real, abrió la ceremonia. Y en la homilía, el cardenal Semeraro destacó que “para el hermano Lycarion, educar era un acto de amor y servicio” y subrayó la “coherencia de su vida y de su vocación marista”.
El H.Ernesto Sánchez destacó que la beatificación del H. Lycarion es un don para nosotros y para la Iglesia, dado su ejemplo y su testimonio e invitó a “reflexionar sobre el mensaje que recibimos de parte de la entrega incondicional de nuestros hermanos.
Jesucristo, el centro de nuestra vida, fue crucificado, murió y resucitó. El testimonio de tantas personas que han entregado totalmente su vida a Cristo nos anima a caminar cada día con fe y esperanza, que a veces nos cuestan mucho, sobre todo cuando nos encontramos en situaciones difíciles. No hay que olvidar que en todo momento contamos con la presencia de Dios en nuestras vidas…
Gracias, Hermano Lycarion ―agregó― por tu seguimiento de Jesús y por tu gran entrega. Además de que nos anima tu cercanía con Dios como Beato, anímanos, a todos los Maristas de Champagnat, a responder con alegría y entrega a nuestra vocación viviendo nuestra espiritualidad profundamente, nuestra fraternidad con alegría y nuestra misión con mayor entrega a los niños y jóvenes, especialmente a los más necesitados.”
El rito propio de la Beatificación comenzó con la petición al Cardenal Semeraro, representante del Papa León XIV en el evento, y en ese momento se descubrió el cuadro del nuevo beato y se depositaron sus reliquias, algunas cartas que Lycarion envió a su familia y que fueron conservadas por Odile Carron Dumoulin, viuda de un sobrino nieto del H. Lycarion, de más de 90 años, que viajó desde Suiza.
Al día siguiente, 13 de julio, el Papa León XIV, durante la oración del Ángelus en Castel Gandolfo, refirió la Beatificación del H. Lycarion con estas palabras: “Ayer, en Barcelona, fue beatificado Licarione May (cuyo nombre de pila era Francesco Beniamino), fraile del Instituto de los Hermanos Maristas de las Escuelas, asesinado en 1909 por odio a la fe. En medio de circunstancias hostiles, vivió con dedicación y valentía su misión educativa y pastoral. El testimonio heroico de este mártir sea un estímulo para todos, en particular para quienes trabajan en la educación de los jóvenes.”
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