
Cada 28 de octubre, la Familia Marista recuerda el encuentro de Marcelino Champagnat con el joven Montagne, una experiencia que marcó profundamente el origen de nuestra misión. Hoy renovamos el compromiso de acompañar a niños, niñas, adolescentes y jóvenes, especialmente a quienes viven situaciones de mayor vulnerabilidad.
El encuentro de San Marcelino Champagnat con el joven Juan Bautista Montagne fue mucho más que un episodio en nuestra historia. Fue una experiencia que transformó su mirada y reafirmó su convicción de que ningún niño o joven debía quedar privado de educación, acompañamiento y oportunidades para construir su futuro.
Aquella realidad de abandono y vulnerabilidad despertó en Marcelino el deseo urgente de crear una comunidad de Hermanos dedicada a educar y evangelizar, especialmente entre quienes más lo necesitaban. Así comenzó a tomar forma el sueño que dio origen al Instituto de los Hermanitos de María.
Hoy, más de dos siglos después, Montagne sigue presente. Lo encontramos en los rostros y las historias de tantos niños, niñas, adolescentes y jóvenes que atraviesan situaciones de desigualdad, exclusión y vulneración de sus derechos.
Celebrar el Día de la Solidaridad Marista es reconocer que aquella llamada sigue vigente y nos compromete a mirar nuestras realidades con sensibilidad, escuchar las necesidades de nuestro tiempo y construir respuestas colectivas desde la educación, la solidaridad y el encuentro.
En cada uno de nuestros Centros Educativos Escolares y Comunitarios, en los proyectos de aprendizaje y servicio solidario, en las experiencias de acompañamiento y en tantos gestos cotidianos, la solidaridad se hace vida y transforma nuestras comunidades.
Que este 28 de octubre nos encuentre renovando el compromiso de hacer presente el sueño de Marcelino: acoger, educar, evangelizar y transformar vidas, especialmente allí donde más se necesita.
¡Feliz Día de la Solidaridad Marista!
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