
En octubre de 1968, tras un intenso proceso de gestiones inspiradas en el espíritu del Concilio Vaticano II, los Hermanos Juan Cruz Arbiol, Félix Aldunate Castillo y Santiago Sánchez Gascón desembarcaron en Paraguay para iniciar su labor educativa y pastoral en la región del norte del país.
Los misioneros, procedentes de Cataluña, partieron del puerto de Barcelona el 26 de septiembre de 1968 a bordo del trasatlántico Cabo San Roque y, tras cruzar el Atlántico con escalas en diversos puertos, arribaron a Buenos Aires el 16 de octubre de 1968. Desde la capital argentina emprendieron el tramo final del viaje hacia Asunción.
El H. Juan Cruz Arbiol fue el primero que pisó tierra paraguaya viajando por vía terrestre en un ómnibus de la empresa La Internacional y cruzando el río Paraguay desde Clorinda hasta el puerto de Itá Enramada, al que arribó el domingo 27 de octubre de 1968. Los Hermanos Félix Aldunate y Santiago Sánchez, por su parte, viajaron por vía fluvial a bordo del barco Gral. Stroessner, arribando al puerto de Asunción un día después, el 28 de octubre de 1968, junto con 700 kilos de equipaje.
Durante su estancia en Asunción, los misioneros se alojaron en la residencia de los Padres Jesuitas (Colegio Cristo Rey) y mantuvieron encuentros con el Ministro de Educación y Culto (Dr. Raúl P. Peña), el Arzobispo de Asunción (Mons. Aníbal Mena Porta), el Nuncio Inocenti y el Embajador español Giménez Caballero.
El 1 de noviembre de 1968, los tres Hermanos volaron a Concepción acompañados por Mons. Maricevich y se instalaron en una vivienda alquilada que se convertiría formalmente en la primera casa marista en Paraguay. Pero poco tiempo después, visitaron la ciudad de Horqueta (a 45 km de Concepción), donde la diócesis había adquirido una casa que les serviría de residencia y asumieron la conducción del Liceo Parroquial Alejo García para prevenir su cierre por falta de docentes y responder a la necesidad de formación humano-cristiana de la juventud local.
Los datos históricos y biográficos también dan cuenta de otras fechas relevantes y del crecimiento de una comunidad que, a partir de las décadas de 1970 y 1980, fue extendiendo su presencia mediante la apertura de escuelas, centros comunitarios y obras de atención social en localidades como Caaguazú (desde 1984), Coronel Oviedo, Limpio y Asunción. Entre estos hitos se destacan la inauguración del Colegio Champagnat de Coronel Oviedo (1992) y la creación del Centro Educativo Comunitario Marista Mitangüera Rekove (2001).
Detrás de estos acontecimientos también se reconocen los desafíos que los Hermanos debieron afrontar —la adaptación a la cultura local, la escasez de recursos y los vaivenes políticos, entre otros—, así como la vocación, la pasión y la fidelidad a la misión que hicieron fecunda la presencia marista en el país.
Una presencia cuyos frutos celebramos hoy, recordando las palabras de Jesús en el Evangelio de Juan (15,4-5): «El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto…»
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