A 500 km de la ciudad de Resistencia, en el corazón del Impenetrable, a fines de 1979 un grupo de Hermanos Maristas se instalaron en Misión Nueva Pompeya, Chaco, con el propósito de acompañar a las familias wichis de los diferentes parajes y ayudar a mejorar sus magras condiciones de vida a través de la educación y de la acción social. La historia de inclusión, dignificación y promoción de sus derechos, jalonada de esfuerzos y de logros, exhibe hoy una fecundidad que honramos, agradecemos y celebramos.

A principios del siglo XX el sacerdote franciscano Salvador Mazza obtuvo 20.000 hectáreas en el medio del Chaco para fundar una misión. Se construyó un templo, un convento y un colegio con la mano de obra de los originarios de Nueva Pompeya y, en el año 1935, la comunidad del pueblo tuvo su apogeo cultural y religioso. Pero la sequía prolongada que se desató en 1946 acabó con gran parte de la población y  la misión finalmente fue abandonada.

En el corazón de esta gran masa boscosa, los wichi habían quedado solos y lo habían perdido todo: territorio, trabajo y recursos. Los Hermanos, a la vista de esta situación, en el marco de los 500 años de la Evangelización de América, propusieron levantar un «monumento vivo», e invitaron a todos los colegios a sumar recursos para acompañar el sueño de la comunidad wichi de tener una escuela propia que contemplara su lengua y cultura.

Así que, al mismo tiempo que pusieron en marcha un proyecto integral que incluyó vivienda, agua, electricidad, desarrollo laboral, catastro territorial para todos los pobladores, un 3 de enero de 1994 fundaron la Escuela Bilingüe Intercultural wichi-castellano “Cacique Francisco Supaz”, que empezó a funcionar el 1 de julio de ese mismo año con 42 alumnos y alumnas y debe su nombre al primer wichi que tuvo la iniciativa de pedir a los primeros misioneros franciscanos una escuela para los wichí, además de ser uno de los primeros maestros wichi educado en Salta.

Fue recién en 1979 cuando los Hermanos Maristas se instalaron en la localidad para reavivarla trayendo consigo la fe, la solidaridad y el impulso de desarrollo social en el Impenetrable chaqueño. La historia da cuenta que, primeramente, trabajaron en el pueblo, con población criolla y algunos pocos aborígenes que tenían posibilidades de venir al pueblo para estudiar. Dirigían la Escuela N°562 «San Marcelino Champagnat» y fueron partícipes del nacimiento de otras instituciones en esta incipiente población que se estaba constituyendo como pueblo.

En la actualidad 400 estudiantes asisten a la Escuela, de los cuales un 5% son criollos que la han elegido porque se sienten contenidos y valorados.

Honramos en este recuerdo el sueño, el empeño y la generosa entrega de aquellos primeros Hermanos y Laicos y de los que los siguieron ―entre los que mencionamos al Hno. Arturo Buet y a Julio Zanuttini y su familia―. Todos ellos grabaron a fuego un modo de trabajo en equipo, de escucha atenta, de pasión y humildad que persiguieron con sus esfuerzos un objetivo claro: que fueran los propios miembros de la comunidad quienes gradualmente asumieran la conducción, administración y gestión de la institución.

Y el sueño pudo cumplirse: Hoy los directores, secretarios, perceptores, profesores guías, profesores interculturales, auxiliares docentes, maestros bilingües, el personal de maestranza, el encargado de la despensa y hasta las cocineras… son wichi (muchos de ellos exalumnos) que, además, no conformes con el título habilitante, continúan realizando postítulos, diplomaturas, licenciaturas e incorporando valiosos docentes indígenas jóvenes a la Misión.

Pero eso no es todo: el 2 de enero de 2020 se inauguró el Centro Educativo Comunitario Marista Misión Nueva Pompeya, que ofrece una variedad de propuestas para jóvenes, niñas, niños y familias. Con talleres orientados a desarrollar habilidades en oficios como carpintería, bicicletería, herrería y electricidad, capacitan a los jóvenes y les abren nuevas oportunidades de desarrollo personal y laboral.

Además, el centro ofrece un espacio para un grupo de madres artesanas y talleres de apoyo socioeducativo para las infancias, promoviendo el aprendizaje, cuidado y fortalecimiento de la comunidad. Y, como parte de su misión, el CEC también cuenta con la Secretaría de los Derechos, que brinda asesoramiento a la comunidad y promueve el respeto y protección de los derechos de todas las personas de la localidad.

Como maristas, celebramos con gratitud y orgullo este camino recorrido en Misión Nueva Pompeya. Felicitamos a cada persona que lo hizo y lo sigue haciendo posible, sosteniendo la vida, la cultura y el sueño de Champagnat.

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