El Centro Educativo Comunitario Marcelino Champagnat, de Mar del Plata, abrió por primera vez sus puertas un 9 de abril del año 2001 en las instalaciones del Colegio de la Villa Marista y hoy celebra su historia y su presente cuidando la vida que crece.

Fue el Hermano Carmelo Maggioni quien, movido por el deseo de atender las necesidades educativas de los niños y las niñas que vivían en contexto de vulnerabilidad social en los barrios linderos a la Villa, ofreció el espacio escolar de las mañanas a la comunidad vecina, ya que, en esos tiempos, el Instituto Peralta Ramos tenía solo Turno Tarde. Ex Alumnos y más de cuarenta voluntarios, se capacitaron con los Hermanos durante un año recibiendo formación de trabajadores sociales y psicólogos.

Niños y niñas provenientes de hogares de pocos recursos de los barrios Alto Camet, Parque Peña, Las Dalias, Zacagnini, Estrada y Parque Camet, derivados por los equipos escolares de las escuelas a las que concurrían, colmaron el recién inaugurado Centro que, en 2012 , fue trasladado al barrio Parque Peña para estar más cerca de los hogares de los NNAyJ y de sus necesidades.

La creación en 2010 del Equipo Escolar de Solidaridad Marista, y la asunción de un nuevo paradigma que concibe a las infancias en perspectiva de derechos, dio comienzo una nueva etapa con nuevas actividades y nuevas formas de vinculación con las familias y las instituciones interrelacionadas.

Desde aquel entonces, ofrece propuestas pedagógicas, artísticas y deportivas: apoyo escolar, pastoral juvenil, recreación, talleres de espiritualidad, charlas sobre educación sexual integral, orientaciones de salud, y se abordan de temas de interés para su vida diaria.

Actualmente, abrimos nuestras puertas a más de 50 niños, niñas, adolescentes y jóvenes acompañando también a más de 30 familias que atraviesan situaciones de vulnerabilidad social —nos cuenta Amira Abram, Coordinadora del CEC.”

“Cada día llegan historias, desafíos, sueños y también una enorme capacidad (y muchas ganas) de seguir adelante —agrega.— Acompañar esas trayectorias implica estar presentes de verdad: es escuchar, sostener, celebrar los logros y acompañar en los desafíos.

Desde el carisma de Marcelino Champagnat, buscamos caminar junto a cada niño, niña y adolescente en la construcción de su proyecto de vida, brindando herramientas y generando nuevas oportunidades.  En estos espacios cotidianos se construyen vínculos, se fortalecen confianzas y se abren horizontes. Porque educar, para nosotros, es también alojar, cuidar y mirar a cada uno en su singularidad.

Agradecemos profundamente a quienes son y fueron parte de estos 25 años —señala Amira para concluir—: educadores, profesionales y voluntarios que, con compromiso y dedicación, dejan huella. Y especialmente a las familias, que confían en nosotros y nos permiten compartir la hermosa tarea de acompañar las infancias y adolescencias. Celebrar este aniversario es reconocer el camino recorrido y renovar, día a día, el compromiso de seguir siendo presencia, comunidad y esperanza.

En el nombre elegido para el Centro –Construyendo Sueños— se encierra no solo una motivación y un propósito: también se deja oír en él el eco de las raíces de nuestro Instituto, nacido de un gran Sueño que va haciendo historia.

 

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