
El Hno. Gonzalo Santa Coloma da testimonio de su experiencia en la Comunidad del Barrio San Lorenzo de Libertador General San Martín, Jujuy, destino elegido por un grupo de Hermanos Maristas para vivir la misión que también realizan allí Laicas y Laicos como voluntarios.
“Durante mucho tiempo, las acciones de Voluntariado se entendieron como una forma de suplir las insuficiencias en los servicios que prestaban gobiernos o/e instituciones, o bien, en ámbito eclesial, como una obra misionera más allá de las propias fronteras. Hoy reconocemos que el Voluntariado tiene su propio espacio de actividad: su misión —especialmente para con los niños y jóvenes más necesitados— está en el corazón del carisma Marista y colabora en la construcción de una cultura solidaria.
La perspectiva del Voluntariado Marista es ofrecer una disponibilidad para un servicio libre y generoso, siguiendo el ejemplo de Jesús de Nazaret: «Yo estoy en medio de ustedes como el que sirve» (Lc 22, 27). Jesús plantea el servicio como un compromiso con la promoción y la defensa de la vida.... En este sentido, el Voluntariado se traduce en un conjunto de acciones e iniciativas de interés social y comunitario que se llevan a cabo de forma colaborativa y desinteresada.” (cf. Guía para el Voluntariado Marista)
Un grupo de Hermanos quisieron vivir esa experiencia tal y como la hacían los grupos de Laicos y Laicas y así nos comparte el Hno. Gonzalo los ecos de su misión en el Barrio San Lorenzo:
“En el Voluntariado hay recuerdos imborrables, inolvidables…
Nos dijeron que la Comunidad del Barrio San Lorenzo ponía a disposición sus humildes instalaciones ―la Biblioteca y la Casa Marista― y que nos recibiría con agrado. Así que fue en el San Lorenzo entonces.
Estábamos bastante apretados en la casita de aquel tiempo. A la noche tirábamos el colchón y lo recogíamos cada salida del sol. A la mañana rezábamos y dialogábamos distintos temas entre nosotros…
Un equipo hacía la comida. La gente de la comunidad respetaba amorosamente nuestro momento de encuentro y reflexión. Después del mediodía y algo de siesta, nos venían a buscar las señoras y los jóvenes para recorrer las casas. Al caer de la noche, alguna celebración y reunión con grupos. También hubo un fogón muy divertido. Y no faltaron las empanadas y otras exquisiteces con las cuales nos mimaban.”
Los Hermanos presentes tuvimos una experiencia única. Así, todos juntos y de distintas edades, compartimos la vida, la reflexión, las dudas y las inquietudes sobre nuestra misión entre los preferidos de Jesús.”
“La Comunidad Marista del Barrio San Lorenzo la hizo posible. Pasan los años y quedamos eternamente agradecidos.”
Hoy, 5 de diciembre, celebramos a todos los voluntarios y voluntarias: Hermanos, laicos, jóvenes, familias… que con entrega generosa hacen vida el carisma de Champagnat y construyen una cultura del encuentro. Ser voluntario Marista significa estar disponibles, abrir el corazón y caminar con quienes más lo necesitan.
¿Querés información sobre nuestro programa de Voluntariado?
Escribí a vocacion@maristascruzdelsur.org
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