
El Colegio La Inmaculada de Chajarí está celebrando con alegría sus 90 años de vida y misión. Nos sumamos a la celebración transcribiendo el testimonio de su actual Directora General y Representante Legal quien nos introduce en algunas de las páginas más valiosas de su historia.
En diciembre de 1935, un grupo de cinco hombres cruzaron el océano con un sueño guardado en sus valijas. Venían desde la lejana Alemania: los hermanos Gelasio, Albano, Simón, Alfonso y Sigwaldo. Sus apellidos sonaban extraños para los vecinos de Chajarí, pero su propósito era claro: sembrar la semilla de la educación Marista en estas tierras.
Los Primeros Pasos
Al llegar, la Parroquia Santa Rosa les abrió las puertas mientras ellos, con manos laboriosas, ponían a punto una antigua casona. Aquel edificio no era cualquier lugar; era un regalo de generosidad de la señora Magdalena B. de Salvarredy, quien donó el espacio donde hoy late el corazón del colegio.
Finalmente, el 1 de marzo de 1936, el sueño tomó nombre: nació el Colegio La Inmaculada. Apenas dos días después, el 3 de marzo, las campanas llamaron a los primeros 39 alumnos. Al frente de esta aventura estaba el Hermano Gelasio Krane, el primer Director, quien vio cómo, para fin de año, la familia ya había crecido a 57 estudiantes.
Crecimiento y Transformación
Durante décadas, los pasillos resonaban solo con voces de varones. Muchos de ellos eran pupilos durmiendo entre esas paredes hasta que el internado cerró sus puertas en 1981. En los primeros tiempos, la escuela primaria —oficialmente llamada “José Manuel Estrada”— caminó de la mano de la Escuela Nº 2 Álvarez Condarco hasta finales de los años 60.
Pero el pueblo crecía. Con la aparición de los barrios Sol y 12 de Octubre, el edificio tuvo que estirar sus paredes en 1968 para recibir a más niños. Y con el crecimiento llegó el cambio:
En 1970, el patio se llenó de risas nuevas y juegos compartidos: el colegio , con el inicio del Jardín de infantes, se volvió mixto. En 1980, los jóvenes ya no tenían que irse lejos para seguir estudiando: se fundó el Secundario bajo la guía del Hermano Maximiliano Meier.
Tradiciones con Aroma a Pueblo
Un colegio no es solo ladrillos, es memoria. Por eso, en la historia de esta casa no faltan el humo del locro y el asado con cuero cada 6 de junio, las piruetas en las Fiestas de Educación Física y las noches de fogón en los inolvidables campamentos.Hubo hitos que marcaron el alma, como aquel 18 de abril de 1999, cuando la comunidad vibró de alegría al celebrar la canonización de su guía espiritual, Marcelino Champagnat.
El Legado en Manos Laicas
Los tiempos cambiaron y los Hermanos, tras décadas de entrega, confiaron su obra a los laicos. En 2017, los últimos Hermanos de la comunidad —Raúl, Andrés y Carlos— se despidieron, dejando el colegio “en manos” de quienes hoy continúan su labor. Hoy, al cumplir 90 años, el Colegio La Inmaculada sigue siendo un faro en Chajarí. Los pizarrones y los patios ya no hablan alemán, pero en cada rincón se sigue escuchando el susurro de San Marcelino: “Para educar hay que amar”.
Liliana González
Directora General y Representante Legal – Comunidad Educativa de Chajarí
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