
Cada 22 de Enero recordamos y honramos al Primer Superior General del Instituto Marista, sucesor de Marcelino Champagnat que, por su amor y por su entrega, hizo de su vida un modelo de santidad.
Su nombre de bautismo era Gabriel Rivat y conoció a Marcelino Champagnat con apenas 8 años. A los 10, quiso ser parte de la comunidad marista naciente y a los 18 emitió sus votos perpetuos. Conmueve e impacta pensar que, a los 12, quien ya era por entonces mano derecha de Marcelino, combinaba sus responsabilidades cotidianas con la enseñanza del Catecismo y la Lectura a los alumnos más rezagados.
Desde muy joven, Francisco se distinguió por una espiritualidad profunda, un carácter sereno y una notable capacidad para acompañar a otros. Su cercanía con Champagnat no fue solo organizativa, sino también espiritual: compartió con él la intuición de una educación sencilla, cercana y profundamente evangélica, centrada en los niños y jóvenes más necesitados. Esa experiencia temprana marcaría para siempre su modo de ejercer la autoridad y de animar la vida comunitaria.
A los 31 años, al deteriorarse la salud del Padre Champagnat, los Hermanos lo eligieron su sucesor y, durante sus 20 años como Superior General, Francisco demostró ser un líder cercano, profundamente comprometido con el carisma marista y con una visión clara para el futuro.
Su gobierno se caracterizó por la fidelidad al espíritu fundacional y, al mismo tiempo, por una notable capacidad de adaptación a los nuevos contextos. Supo consolidar la vida comunitaria, fortalecer la formación de los Hermanos y acompañar la expansión de la misión educativa, cuidando siempre que el crecimiento no se apartara del espíritu de sencillez, humildad y presencia entre los más pobres.
Bajo su liderazgo, la congregación creció de 280 a más de 2.000 hermanos, convirtiéndose en una fuerza transformadora de educación y espiritualidad.
Para gobernar bien, es necesario amar mucho.”
La figura del Hno. Francisco Rivat sigue siendo hoy una referencia luminosa para la vida marista: un hombre de gobierno y de oración, de decisiones firmes y de corazón profundamente evangélico, que supo custodiar y proyectar el sueño de Champagnat más allá de su tiempo.
Para profundizar en la vida del Hno.Francisco Rivat, clikear acá.
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