Ante la dramática situación mundial, marcada por conflictos armados —como la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán— y tantas otras guerras que desgarran a la humanidad, con el uso de armas de gran poder destructivo y la pérdida de miles de vidas inocentes, los Maristas de Champagnat nos unimos, una vez más, en solidaridad y comunión.

Nos hacemos eco de la voz de la Iglesia y de la denuncia profética del Papa León XIV, que clama por la paz en el mundo: “No podemos acostumbrarnos a la guerra como compañera normal de la historia humana. ¡Basta! Es el grito de los pobres.”

Como Maristas, anhelamos “convertirnos en profetas de la Buena Noticia: denunciamos la injusticia, trabajamos por la paz y defendemos la vida” (cf. RV 32).

Desde nuestra misión educativa y evangelizadora, nos sentimos profundamente interpelados por esta realidad y renovamos nuestro compromiso con los llamados urgentes de la Iglesia, concretándolos en acciones decididas:

  • Cese inmediato de las hostilidades: insistimos en el “silencio de las armas”, especialmente en Irán, Gaza, Ucrania y en todos los territorios en conflicto.
  • Diálogo desarmado y desarmante: promovemos la diplomacia y el encuentro valiente, convencidos de que la guerra nunca es una solución.
  • Compromiso con la ayuda humanitaria: urgimos a priorizar a los más vulnerables, fortaleciendo el apoyo a refugiados y víctimas.
  • Denuncia de la industria armamentista: alzamos la voz contra la acumulación y el comercio irresponsable de armas, que alimentan la violencia y el miedo.
  • Promoción de la justicia y la reconciliación: creemos que la paz verdadera se construye sobre la justicia, el respeto a los derechos humanos y la dignidad de toda persona, sin humillar a nadie.
  • Desarme cultural y del lenguaje: rechazamos la polarización y la violencia verbal, apostando por el respeto, la amabilidad y el perdón como caminos de encuentro.
  • Educación para la paz, la justicia y la solidaridad: fieles a nuestra vocación, queremos ser artesanos de paz, formando corazones comprometidos con una sociedad más fraterna.En estos días de Semana Santa, y “unidos a los sentimientos del Hijo” (Filipenses 2,5), vivamos el Misterio Pascual con un profundo anhelo de paz y de vida nueva para toda la humanidad.

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Hipólito Pérez, Vicario general del Instituto de los Hermanos Maristas
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Foto: www.vaticannews.va

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