Desde hace tres décadas, el Centro de Formación Profesional con sede en Neuquén acompaña a cientos de jóvenes y adultos que en muchos casos no pudieron terminar la escuela y que vislumbran la oportunidad de aprender un oficio con salida laboral además de cursar el Nivel Primario.

Inspirada en el carisma de San Marcelino Champagnat, la propuesta educativa pone en el centro a la persona, especialmente a quienes más lo necesitan, promoviendo una formación cercana, inclusiva y comprometida con la transformación social.

En este marco, los Maristas desarrollan una formación profesional integral orientada a diversas especialidades: Auxiliar en Cuidados Gerontológicos, Auxiliar Materno-Infantil, Carpintero de Banco, Electricista en Inmuebles, Herrero, Soldador Básico, Operador de Informática y Panadero.

La propuesta pedagógica está pensada para favorecer la inserción, reinserción y actualización laboral, e incorpora además la modalidad de Primaria Básica para Adultos. Esta modalidad se caracteriza por su flexibilidad: permite la incorporación de matrícula a lo largo del ciclo lectivo, funciona con un sistema cíclico y otorga certificaciones con validez pedagógica, facilitando la accesibilidad a otros niveles de enseñanza.

A lo largo de estos 30 años, el Centro de Formación Profesional ha acompañado a cientos de estudiantes en sus trayectorias educativas y laborales, generando oportunidades reales de inclusión y fortaleciendo proyectos de vida personales y familiares. El Centro articula su tarea con organismos del Estado y actores del territorio, consolidando una red que sostiene y amplía el acceso a la educación y al trabajo.

El Centro de Formación Profesional Marista es una propuesta gratuita: el Consejo Provincial de Educación se encarga del financiamiento de los salarios docentes. Desde esta base, la formación profesional se conjuga con una educación en valores éticos y humanos, promoviendo la construcción de personas libres, solidarias, creativas y comprometidas con su comunidad.

Celebrar estos 30 años es reconocer un camino recorrido y, al mismo tiempo, renovar el compromiso marista con una educación que sigue abriendo puertas, acompañando trayectorias y sembrando esperanza allí donde más se necesita.

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