"Queridos amigos maristas, hermanos, laicos y laicas: A medida que nos acercamos a la Temporada de Navidad, nos reunimos, una vez más, en torno al misterio del Niño Dios, quien eligió la pequeñez, la humildad y la ternura como el camino para transformar el mundo...

En el pesebre de Belén
redescubrimos el corazón de nuestra llamada marista
para traer a Jesús a nuestro mundo de hoy,
a través de la sencillez, la presencia y el espíritu de familia.

María, Nuestra Buena Madre,
nos enseña la fuerza silenciosa del amor atento,
el coraje de acoger lo inesperado,
y la alegría de ofrecer nuestra vida a los demás.”

¡Qué esta Navidad renueve nuestra esperanza,
suavice lo que ha sido endurecido,
sane lo que ha sido herido,
y nos acerque a los espacios
donde el Niño de Belén todavía espera ser encontrado!

Bendiciones de paz, alegría y fraternidad para cada uno de ustedes.
¡Que María y Champagnat caminen con nosotros hacia el Año Nuevo!

Con afecto fraternal,

                                                                       H. Peter Carroll, Superior General

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