
Las Llamadas a promover y hacer aun más fecundas en nuestros tiempos y contextos la Vocación Marista, la Espiritualidad, la Comunidad, el Liderazgo y la Misión fueron el eje transversal que movilizó las dinámicas de interioridad, reflexión personal y diálogo, orientadas a contemplar a María e inspirarnos en ella para darles respuesta.
El segundo día del Encuentro de Equipos de Animación Provincial se comenzó a transitar en tono contemplativo y orante en torno al signo de una zarza ardiente (cf. Éxodo 3,2-8) que invitó a las y los animadores a vivir ese kairós —tiempo oportuno de encuentro con la propia vocación y misión.
El Hno. Marcelo De Brito, recorriendo las Escrituras, desplegó una rica meditación para ayudar a hacer consciente a cada uno, a cada una, de la Llamada de Dios: “Dios compromete a Moisés para la liberación de su Pueblo y la marcha por el desierto ‘plantando’ su Llamada en sus inquietudes, en sus experiencias y decisiones previas —explicó— y del mismo modo lo hace con nosotros.”
¿Cuál es nuestra experiencia de zarza ardiente? ¿En qué anhelos, situaciones, preocupaciones y aprendizajes Dios nos está llamando para enviarnos a la misión?”
La lectura de Cartas y Circulares de Marcelino que continuó a esta dinámica hizo posible el viaje por equipos a las raíces del carisma vocacional para apreciar sus modos y expresiones de amorosa fraternidad y disponer al encuentro con las 5 Llamadas del Capítulo General.
Organizadas en cinco “Estaciones” de contemplación pensadas para visitarlas y habitarlas libremente dejando que Dios hablara a través de ellas, todas las Llamadas ofrecieron consignas, pautas de reflexión y algunas preguntas orientadoras que ayudaron a las y los educadores a sintonizar con su Mensaje y a dejarlo resonar en su corazón.
Todas ellas retomaron la metáfora del “ladrillo”, con los valores que sostienen la construcción del Nuevo Hermitage en diálogo con las Políticas Provinciales para Cruz del Sur, proponiendo a los participantes registrar por escrito aquello de lo que se apropiaron como tarea de discernimiento, trabajo y acción y seguir dialogando y reflexionando por Equipos Interáreas.
En ese espacio, bajo el método llamado “Café del mundo”, a partir de una pregunta significativa sobre la vitalidad, la estructura, las personas y el funcionamiento de cada una, se convocó a los animadores de las tres áreas —Misión, Vocación y Economato— para explorar y dialogar desde distintas perspectivas el eco en ellas de las cuatro políticas provinciales del último Capítulo que abarca el periodo 2025-2027 orientados a revisar y optimizar las prácticas, generando nuevas ideas y proyectos. Esta dinámica se llevó a cabo en varias rondas de conversación que iban rotando enriquecidas por el aporte de las miradas cruzadas y diversas hasta llegar a registrar lo que emergió en común con más significado en términos de nuevas propuestas.
Como colofón al itinerario de las Estaciones, los Hermanos que estuvieron presentes en el XXIII Capítulo General — Hnos. Horacio Bustos, Raúl Schönfeld y César Borja— compartieron con todos los participantes lo que quedó grabado en su corazón.
El Hno.Raúl Schönfeld destacó la experiencia de zarza ardiente que supuso el Capítulo y la implementación del método sinodal de escucha contemplativa, llamado Conversación en el Espíritu, que tuvo, entre otros frutos, las cinco Llamadas y que incorporará Cruz del Sur a lo largo del año animando las respuestas que estamos convocados a dar.
El Hno.César Borja valoró la intensa riqueza de la diversidad que ofreció la asamblea, el desafío que implicó y que los movió a “abrir las ventanas” al otro, al pensar y sentir del otro, y al Espíritu, que condujo y actuó, como modelo y práctica de nuestro caminar.
El Hno. Horacio Bustos compartió imágenes de la experiencia capitular con algunos de sus protagonistas y subrayó la corriente del Espíritu que quiere hacer algo nuevo en este tiempo con nosotros animando a todos los participantes a adoptar el método de la Conversación que se abre a su Presencia de un modo único. Al concluir el envío, manifestó su Esperanza fundada en los Equipos de Animación y en los niños, niñas y jóvenes de nuestros Centros Educativos porque “a través de ellos estamos creando el futuro.”
El día cerró con una celebración eucarística profundamente sentida. Los ladrillos de los herederos y constructores fueron puestos a los pies del altar junto con la intención personal y comunitaria que, a la luz de la Palabra, se elevaron a Jesús y a María, nuestra Buena Madre, pidiendo habitar el don como ella lo hizo: con fe y generosidad, con fortaleza y confianza, con mucha Escucha, coraje, y oración.
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