La vida Marista, que creció y se multiplicó con gran fecundidad a lo largo de seis décadas a los pies de la Cordillera de los Andes, celebra con alegría los 30 años del Colegio Marista Santa María de Belén y los 60 años del Colegio Marista Champagnat de Las Heras.

La historia Marista en Mendoza comienza cuando  los Hermanos fundan en 1911 en el centro de la ciudad el histórico Colegio San José. La proyección del crecimiento que van experimentando, y el deseo de abrir nuevos espacios educativos en entornos más naturales, los decide por entonces a adquirir unos terrenos al pie de la precordillera en los que habría de levantarse el Colegio Marista Champagnat de El Challao.

Muchos exalumnos lo recuerdan todavía hoy como “La Quinta” o el Campo de Deportes ya que, en su origen, el nuevo predio no se pensó como una escuela de tiempo completo sino como un lugar de retiro, deportes y recreación.

A diferencia del San José,  el Champagnat nació con un diseño más moderno, integrado al paisaje y con un fuerte énfasis en la vida al aire libre. A lo largo de los años 80 y 90, se consolidó como una de las instituciones más prestigiosas de Las Heras no solo por su nivel académico sino por su infraestructura deportiva, que es de las mejores de la Provincia, especialmente en rugby y hockey.

Pero no conformes con ello, a finales de la década del 90, los Hermanos se propusieron expandir su misión más allá de los centros urbanos tradicionales, enfocándose en sectores con mayores necesidades sociales. Así, a partir de la adquisición de un terreno ubicado también en el departamento de Las Heras nació y creció el Colegio Marista Santa María de Belén.

El Colegio abrió sus puertas formalmente en 2003 y se pobló de niños, niñas y jóvenes de los barrios circundantes, de gran vulnerabilidad social.

Lo que empezó como un proyecto pequeño fue creciendo gracias al esfuerzo de la comunidad y de la Red de Centros Educativos Maristas: desde aquellas primeras clases en las que los niños se sentaban sobre ladrillos con tablas como pupitres, hasta el presente, el crecimiento de su presencia y la calidad de su servicio, debidos a la dedicación generosa de Hermanos, Laicas y Laicos, entre los que se destaca la figura del Hno. Eutimio Rubio Sáez, impactó en la vida de la comunidad.

¡Celebramos con alegría a los dos Centros Educativos Escolares que dan vida, día a día, de manera creciente al sueño de Marcelino Champagnat en la tierra mendocina!

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