
Del 6 al 8 de agosto, las Coordinaciones de los Centros Educativos Comunitarios de Cruz del Sur fortalecieron la trama viva que los une en una misma misión compartiendo la segunda instancia de Pasantías organizadas por la Dirección de Gestión de CECs en el Barrio San Lorenzo, de Libertador. Gral. San Martín, Jujuy, bajo el lema «Verán cosas más grandes todavía» (Jn 1,50).
Paula Baer (CEC San Marcelino Champagnat de Tigre), Giuliana Mariño (CEC San Marcelino Champagnat de Mar del Plata), Karina Prokopczuk (CEC Nueva Pompeya de Chaco), Mikhail Olenchuk (Hogar Marista de Montevideo), Victoria Gaione (CAIF Pequeña Semilla de Montevideo), junto a Gisela Favaro, integrante del Equipo de Dirección de Gestión de Centros Educativos Comunitarios, fueron recibidos por el Equipo del CEC del Barrio San Lorenzo integrado por Ciro Nieto, Nancy Batallanos, Marcia Ruiz y Analia Aguirre y convivieron con la Comunidad de Hermanos en la compañía del H.Francisco Vera.
Las Coordinaciones, retomando la invitación evangélica que inspira el andar de los CECs —Venir, ver y dejarnos transformar—, experimentaron en esta segunda Pasantía lo que acontece en el encuentro con otros, en la conversación entre pares y en la apertura a otras formas de vivir y desplegar la misión de los Centros.
La experiencia continuó vibrando al latido del espíritu de la primera en el CAIF “Pequeña Semilla” e hizo su propio aporte: Si en la primera el signo fue el fuego que da luz y calor —el que reúne, conecta con lo trascendente e invita a ser comunidad en continuo aprendizaje—, en San Lorenzo ese fuego se hizo territorio para aprender a hacer haciendo con otras y otros y con el Barrio. La dimensión comunitaria fue su método, orientado a enriquecer, con la compartida, las propias prácticas.
Y si la pasantía del CAIF puso en el centro el Ambiente como Tercer Educador y la Documentación Pedagógica, San Lorenzo puso en el centro lo Comunitario: el Barrio como maestro, las redes que sostienen la vida, las personas que guardan la memoria, el cuidado cotidiano.
La trama del Cuidado en los Centros Educativos Comunitarios
Para aprender del Barrio, las Coordinaciones se dispusieron a recorrerlo. Pero, antes de ponerse en camino, se unieron a una ancestral tradición jujeña –el ritual del sahumo– con el que el pueblo se purifica, expresa su gratitud y pide “buenos vientos”. La visita les permitió conocer el origen de esos lugares y comprender la diferencia entre mapas y territorios compartiendo la mesa común en un sabroso almuerzo fraterno con quienes, a diario, preparan los alimentos del CEC.
El primer momento formativo estuvo a cargo de dos integrantes de organizaciones promotoras y defensoras de los derechos humanos y de género –Luciana Citterio y Natalia Peñaloza– con fuertes aportes y presencias en la provincia de Jujuy (ANDHES, FundaPaz, Comunidad Ava Guaraní, PNC, Docencia, ONU mujeres). Ambas pusieron la mirada en cómo se sostiene la vida cotidiana en el barrio —las redes, el trabajo con las familias, las respuestas a las necesidades que van surgiendo—, y en cómo el CEC teje con otras organizaciones esa trama de Cuidado.
Para asomarse a las historias vivas del Barrio, que van configurando su identidad, el Equipo de Gestión de CECs que organizó las Pasantías –Fernando Larrambebere, Gisela Favaro, Matías Conte y Leticia Harriague– apeló a las “conversaciones de remembranza” de Michael White. White hablaba no solo de recordar sino de “volver a hacer miembro” o re-membrar, exponiendo la doble dirección del vínculo. Y para sostener al Equipo que escucha, pusieron en movimiento las éticas colectivas de Vikki Reynolds, que propone re-membrar la propia competencia para escuchar desde una raíz común confirmando que el cuidado se teje en red, en los gestos más simples, intencionados y significativos. Y que la alegría y la ternura no se negocian.
Conmovidos con tanta vida en abundancia, y en el convencimiento de que al mundo lo hacemos todas y todos, narraron luego qué significaba el cuidado para los Centros Comunitarios:
Ser lugar seguro, Centro de puertas abiertas donde escuchar, en presencia. Respetar la cosmovisión, ritualizar lo cotidiano para que no se vuelva invisible, sostenener límites que también son una forma de amor, cultivar la compasión para que el dolor no sea indiferente…”
Hacer Comunidad intergeneracional preservando la memoria y construyendo fraternidad
La participación de la Misa de San Cayetano, el santo del pan y del trabajo, les permitió comulgar con la fe popular que, en el Barrio, se vive de manera colectiva y se comparte de casa en casa. Y el encuentro en la casa de Susana Casasola con “las Guardianas de la Memoria”, que sostienen el CEC del Barrio San Lorenzo desde sus inicios junto a las y los jóvenes para habilitar un diálogo intergeneracional, hizo posible que se asomaran a historias vivas fundantes de lo identitario haciendo buenas preguntas, en clave dialógica, y activando la escucha y la curiosidad.
“Fue una compartida muy, muy profunda, muy preciosa –asegura Gisela Favaro– donde recuperamos los saberes en torno al cuidado y el hacer comunidad que tiene el Centro del Barrio San Lorenzo. Y donde aprendimos cómo tejer intergeneracionalmente estos saberes para alentar y cuidar la memoria y también soñar un futuro de fraternidad para todos.”
El último día, las Coordinaciones visitaron el Parque Nacional Calilegua y el santuario de “la Guadalupe” compartiendo un momento de “co-visión”, que es poder mirar juntos aquellos problemas que los desafían en su rol de liderazgo y contar con la mirada de otros pares que los ayudan a nutrir sus saberes, afianzar sus prácticas y ampliar la mirada.
La Celebración de Envío y el almuerzo con todos los participantes y acompañantes de las Pasantías en la Casa Marista, una de las tres sedes que tiene el CEC de San Lorenzo, puso fin a una hermosa experiencia que renovó la esperanza y la confianza en estos haceres colectivos, suscitó nuevas preguntas y los convocó a seguir construyendo comunidad en sus lugares de misión marista.
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