
Empiezan a hacerse vida las experiencias nacidas de la búsqueda personal de seis jóvenes de nuestra Provincia que se concretan como respuesta generosa al llamado a servir, al estilo de Jesús y de María, a las niñas, niños y jóvenes que más lo necesitan.
Herenia Zaracho, Educadora del Centro Educativo Comunitario Mitangüera Rekove, en Horqueta (Paraguay), partió hacia Barcelona para vivir una experiencia de Voluntariado Interprovincial que se extenderá hasta los primeros días de julio.
La Provincia de L’Hermitage la recibió con alegría. La comunidad de Hermanos será su hogar de acogida y Herenia desplegará su servicio en la Associació Gabella, una obra marista dedicada a la atención de niños, adolescentes y jóvenes en riesgo social en el Barrio Gótico, y en el Centro Social Domingo Solá, perteneciente a la Obra Misionera Ekumene, que trabaja por la inclusión de personas en situación de especial fragilidad. En estos espacios de misión procurará encarnar en lo cotidiano el Evangelio del servicio sencillo, cercano y disponible.
También Jessica Yacante y Milagros Córdoba , jóvenes de la comunidad marista de Nueva Pompeya (Chaco, Argentina), viajaron hacia el Colegio Marista San José de Pergamino para iniciar su experiencia misionera en el Centro Educativo Comunitario Buena Madre. Durante dos meses compartirán allí la vida con niños, niñas y adolescentes, desde una espiritualidad encarnada que busca “hacer a Jesús conocido y amado”, especialmente entre los niños y jóvenes.
Y el 25 de abril fue el turno de la comunidad de Mendoza, que recibió a tres voluntarios uruguayos provenientes de sus comunidades de envío:
Macarena Diz (Hogar Marista y Colegio Santa María, de Montevideo), Federica Belén Sena Pérez (Hogar Marista) y Felipe Tellechea (Hogar Marista y Colegio San Luis, de Pando).
Los jóvenes permanecerán allí hasta el 15 de junio. Los recibirá el Colegio Marista San José de Mendoza y llevarán a cabo su experiencia de voluntariado en las Escuelas Champagnat de El Challao y Santa María de Belén de Las Heras. Su presencia será signo de disponibilidad y fraternidad, colaborando con las obras locales y haciendo presente el carisma heredado de San Marcelino a través de gestos concretos de entrega, escucha y cuidado.
Al finalizar este período, la comunidad de Hermanos de Rosario recibirá a Felipe Tellechea para continuar su experiencia de vida comunitaria sumándose al servicio cotidiano que los hermanos despliegan en el barrio La Boca. Allí, en la sencillez de la vida compartida y el compromiso con los más vulnerables, seguirá profundizando este camino de discipulado misionero.
Las comunidades de origen de estos jóvenes les han preparado profundas celebraciones de envío, bendiciendo sus vidas y este camino comunitario emprendido.
Damos gracias por la vida de estos jóvenes maristas que se animan a salir, a encontrarse y a servir haciendo visible el rostro de una Iglesia samaritana y marista que sale al encuentro y camina junto a quienes más lo necesitan.
- Milagros
- Felipe
- Macarena
- Yessica
- Federica
- Herenia
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