Jonatan Emanuel Fernández, voluntario en el Impenetrable Chaqueño, en el corazón de la misión Marista que camina junto a la comunidad Wichí, nos brinda el testimonio de una experiencia que reemplazó las expectativas del verbo "dar" por el verbo "recibir".

“Mi voluntariado en Nueva Pompeya fue algo que superó mis expectativas. Lejos de dar o servir, terminé recibiendo y siendo servido por la comunidad que nos acogió.

Fue hermoso el cariño que recibí, los abrazos que no paraban de darme, los silencios que me invitaban a calmar y reflexionar y los diálogos que me animaban a construir un «Juntos caminamos en Comunidad».

La comunidad Wichí me hizo entender que la pausa es una virtud que hay que trabajar; esa pausa que espera y que proyecta esperanza ya que, en esa pausa, las mejores conquistas se hacen presentes y se vuelven realidad.

Esa espera y ese silencio que promueven ganas, fuerzas, persistencias y resiliencia, es todo lo que estaba necesitando mi alma y mi cuerpo.

Hoy, mi desafío pasa por eso: por reconstruir imágenes y conversaciones vividas, por volver a repensar mi andar diario y por, juntos, proyectar nuevas ideas y propuestas que continúen con ese «Juntos caminamos». 

Jonatan Emanuel Fernández

Docente de Geografía del Nivel Secundario en el Colegio Marista Nuestra Señora del Rosario, Rosario, Santa Fe, Argentina y Tallerista de LSA (Lengua de Señas Argentina) para Primer y Segundo año Secundaria.

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