Organizado por el Equipo de Espiritualidad del Área de Vocación Marista de Cruz del Sur, el trayecto virtual comenzó el viernes 8 de mayo convocando a 76 Maristas entre los que se contó con la valiosa presencia de algunos participantes de Guatemala, Perú y El Salvador.

El Itinerario, que continuará los siguientes viernes 15, 22 y 29 de mayo de 19 hs a 20.30 hs, reunió a un número significativo de Maristas expectantes por compartir un espacio de interioridad y diálogo en clave sinodal.

Animado por Marita Hermo, coordinadora del Equipo de Animación de la Espiritualidad, junto a Viviana Mele Bibiana Nobile,  integrantes de la Comunidad Nardo Puro, el Encuentro invitó a contemplar esa gran construcción que se levanta a una hora por carretera de la ciudad francesa de Lyon, formada por un conjunto de edificios, uno de los cuales en 1824 levantó a pico y pala, junto a sus primeros Hermanos,  el Padre Champagnat.

La construcción de esa Casa Madre, que Marcelino soñó como lugar de encuentro, descanso, acogida y formación, como un verdadero hogar, se transforma hoy para nosotras y nosotros en metáfora de la construcción de una espiritualidad viva que este trayecto se propone develar.

Todas las y los asistentes fueron invitados a pensar en el propio hogar y a preguntarse cuál les gustaría que fuera el fuego que querrían mantener vivo en él para que cuantos lo habitaran tuvieran ganas de estar…  Se detuvieron luego a contemplar los pasos de un proceso constructivo desde los cimientos —el desmonte y la limpieza, la nivelación, el medir y definir el terreno, la excavación de las zanjas, el figurado y armado del acero y el vaciado y curado del concreto— demorándose en las piedras toscas que están en la base de toda edificación y recordando al hacerlo las palabras de Chiara Lubic, la fundadora del Focolar: “Nosotros somos las piedras toscas que se echan en los cimientos; no se usan las piedras pulidas para eso”.

A partir de allí la conexión con los cimientos a nuestra espiritualidad —¿dónde se cimenta mi espiritualidad? ¿en qué se apoya? ¿quiénes fueron piedras y experiencias fundantes de mi modo de relacionarme con Dios?— motivó el diálogo y el intercambio grupal iluminado por el texto de Mateo 7,24-27

Si uno escucha estas palabras mías y las pone en práctica, dirán de él: aquí tienen al hombre sabio y prudente, que edificó su casa sobre roca.”

Marcelino fue ese hombre: con las rocas que picó y sacó de la montaña, construyó los cimientos.  Y él mismo se transformó en una roca tosca sobre la que se edificó un sueño, una comunidad, una congregación.

Para los hermanos el Hermitage nunca fue tan solo un edificio. Era más bien un hogar lleno de vida, una escuela de fraternidad y Evangelio, una fuente inagotable de inspiración para la misión. El río Gier saciaba la sed y hacía crecer las cosechas, pero, sobre todo, era un susurro constante del Espíritu. Hoy, bajo el lema «Hogar para todos, río de vida», también nosotros estamos llamados a construir un nuevo Hermitage.” (Mensaje del XXIII Capítulo General)

¿Qué necesitamos nosotros, los Maristas de Cruz del Sur, para construir los cimientos de un nuevo Hermitage y ser “hogares” para los demás?, se preguntaron cuantos formaron parte de este primer paso de un Itinerario que concluyó con todas y todos los participantes orando la novedad que quiere entrar a nuestras comunidades, las cosas que hay que dejar ir el horizonte hacia el que juntos caminar conectados con Marcelino, el hombre de mangas siempre arremangadas que supo, con empeño, con audacia y confianza total en la Providencia de Dios y en el auxilio de la Buena Madre,  construir —desde los cimientos— la fraternidad.

Si el próximo viernes 15 (y los subsiguientes) 22 y 29 de mayo, de 19 hs a 20.30 hsquerés sumarte a este Itinerario,  enviá tu mail a mhermo@maristascruzdelsur.org.

 

 

 

 

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