El el Día de Champagnat, el Hermano Daniel Alberto renovó sus votos en el Colegio Marista Marcelino Champagnat de Rosario, Argentina, confirmó su propósito de seguir construyendo el reino de Dios desde su misión educativa y evangelizadora, al estilo de María y tras las huellas de Champagnat.

Su comunidad, sus seres queridos, los Hermanos Maristas, directivos, docentes, alumnos y alumnas de la Escuela Marista Marcelino Champagnat y del Colegio Marista Nuestra Señora del Rosario, y jóvenes de los espacios pastorales en los que se despliega su vocación Marista celebraron con alegría y gratitud la Consagración del Hno. Daniel, que nos invita a ser Más Maristas respondiendo al llamado de la propia vocación.

“Esta renovación  fue una expresión pública de un compromiso que procuro vivir cada mañana, al comenzar el día, pidiendo al Señor que renueve en mí el deseo de encontrarlo y seguirlo en lo cotidiano —explica—. Y que haya coincidido con la celebración de San Marcelino le otorgó un significado especial: reafirmó mi opción por este carisma y mi deseo de seguir educando y evangelizando desde la humildad, la sencillez y la modestia.

Me gustaría que este testimonio pueda animar a otros jóvenes a escuchar la voz de Dios en sus vidas, a descubrir su propia vocación y a animarse a responder con generosidad al llamado que el Señor les hace —concluye con convicción.”

¿Qué significan “los votos” en la vida religiosa?

El Hno. Gonzalo Santa Coloma, quien animó y guio la celebración comunitaria, aportó el sentido de los votos religiosos para entender mejor su profundidad y todo lo que suponen:

“La Iglesia, desde sus orígenes, orientó a los discípulos que querían seguir integralmente el camino del Maestro. Durante el primer milenio, se fue organizando la vida religiosa como la estamos viviendo ahora, aunque siempre hubo transformaciones adecuadas a cada época. Y así, dejando de lado algunas manifestaciones inadecuadas, se llegó a encauzar en una expresión básica de tres promesas, o tres votos comunes, para todas las familias religiosas: el voto de pobreza, por el cual ponemos con generosidad nuestros bienes al servicio del reino; el voto de castidad, con el que entregamos al Señor y le ofrecemos todo nuestro cuerpo, nuestra afectividad y nuestra sexualidad para recobrar esos dones en función de todas las personas; y el voto de obediencia, con qué le presentamos al Señor nuestra libertad y voluntad para encontrar juntos la Voluntad del Padre. Este último voto requiere la mediación de un Superior que, asistido por el Espíritu Santo, nos ayuda a ver más claro el camino por el cual Dios quiere que avancemos.

Dado el compromiso global que suponen los primeros años de la vida del consagrado, se emiten votos temporales por un año hasta que, madurados en la experiencia y en el tiempo, se hace la profesión perpetua.

Hoy los Maristas de Cruz del Sur celebramos la cuarta profesión de Daniel, o su tercera renovación. Nuestra presencia en el evento hace a un elemento fundamental que es la Comunidad: comunidad religiosa local, comunidad barrial y escolar, comunidad provincial y la comunidad eclesial total representada por el sacerdote.”

El gesto de Daniel confirmando su deseo de ser Hermano, Hermano Marista,  expresa y potencia la consagración recibida y realizada en su Bautismo y tiene para nosotros un impacto comunitario, espiritual y pastoral muy fuerte: su es un soplo de aire fresco y nos conmueve recordándonos que ¡vale la pena Ser Marista!”

Compartir noticia

También te puede interesar...