
La Comunidad Nardo Puro, donde se nutre el Equipo de Espiritualidad de Cruz del Sur, se encontró presencialmente entre el 2 y el 4 de julio en la Casa Provincial entrelazando los nuevos hilos de un tapiz de búsqueda y encuentro de Dios en su propia historia y en sus hermanas y hermanos para seguir animando a Equipos y Comunidades.
Los integrantes, llegados de Argentina, Paraguay y Uruguay, tuvieron su último encuentro presencial dos años atrás y continuaron reuniéndose virtualmente abocados también a la preparación de los materiales con que el Equipo de Espiritualidad acompaña a las distintas obras en el despliegue de su interioridad, en el sostenimiento de su vocación, y convocando comunitariamente la presencia del Espíritu, que sostiene nuestra Misión.
Las dinámicas desarrolladas habilitaron espacios en los que escuchar incluso el silencio, la palabra del otro, de la otra, y la Palabra de Dios. Espacios en los que poder narrar la propia historia personal, el lugar de lo divino y de lo vocacional en lo más íntimo de cada intimidad, qué significa para cada uno Nardo Puro en su vida espiritual, y compartirlo en un mismo caminar. También la música, el canto, la danza y el dibujo, como expresiones artísticas privilegiadas de lo espiritual, se hicieron oración, gozosa puesta en común y projimidad.
Durante la primera jornada, las y los participantes fueron invitados a reencontrarse consigo mismos y a narrarse como pequeña comunidad preguntándose ―en un proceso de profunda escucha― ¿qué quiere Dios de Nardo Puro? ¿Qué tiene qué decir Nardo Puro a Cruz del Sur?
El recorrido por la historia fundacional ―desde la primera inspiración del H. Horacio Magaldi y el discernimiento del entonces Consejo Provincial reunido en la Villa Marista de Luján (2018-2019) hasta las distintas presencias que se fueron desplegando en Centros Educativos y Comunidades de la Provincia a partir del 2022 para ponerse al servicio y compartir las Notas Significativas de la Espiritualidad Marista que fueron fruto de ese caminar― iluminó el discernimiento y reveló, en esa línea de tiempo, el sentido y el llamado que lo originó.
“Sopla, Señor, te lo pido. Hazte Viento y renuévame”
El segundo día, a partir de la contemplación de la imagen de “María de la Escucha”, la escucha se profundizó en torno a dos escenas evangélicas abordadas de manera creativa, con dinámicas de Bibliodrama: El encuentro de Jesús con Nicodemo (Juan 3,1-21) y con la Samaritana junto al pozo de Jacob (Juan 4, 5-42). El proceso de conversión de los dos protagonistas a partir del encuentro con el Maestro interpeló la misión de Nardo Puro: “Mostrar a Jesús” ampliando la mirada creativamente, contagiando, abrazando la ronda de cada encuentro y dejando que el Espíritu sople sobre cada comunidad.
En conexión directa con el propósito que mueve las iniciativas de Nardo Puro y en diálogo con el Plan Estratégico 2024-2029 del Consejo Provincial, la pequeña comunidad abordó también la 5ta. Llamada del XXIII Capítulo General del Instituto que convoca a todos los Maristas a “Ser sembradores de Buena Noticia” preguntándose qué respuestas puede dar a esta Llamada desde su identidad.
Abiertos a una permanente conversión, atentos a las oportunidades de Dios, Nardo Puro tradujo sembrar con proclamar, detenerse, cuidar, despedir con dignidad, y atreverse a dar el paso para contar Lo Nuevo, para ser Novedad. Y, como María de Betania, derrochar amor. Y, como Nicodemo, con los propios miedos, incluso con la propia oscuridad, salir al encuentro del Señor en cada persona, en cada comunidad.
La celebración que cerró el segundo día, con la eucaristía compartida por el H. Gonzalo, selló una jornada intensa de aprendizaje y comunión.
“Vamos a Betania”
El último día se dedicó a cosechar algunas certezas para encarnar en el caminar juntos y a concluir la celebración del itinerario compartiendo la mesa con alegría.
Todas ellas se pusieron a los pies del altar de María de Luján, al abrigo de su manto, mientras se cantaba la canción-emblema de la pequeña comunidad que evoca la casa de Betania. La casa de la amistad, del cuidado y del derroche de amor hecho nardo puro que se derramó sobre Jesús apenas un poco antes de que él hiciera para nosotros su mayor derroche de amor desde la Cruz.
Recogemos algunas de esas certezas aquí:
Alegrarnos – Escuchar – Con ternura – Con compasión – Mirar a los otros como Jesús miró – Fomentar prácticas restaurativas en los Centros Educativos – Valorar la riqueza de la diversidad – Desterrar el prejuicio – Practicar el abrazo – Conectar con lo que nos hace humanos – Generar posibles nuevas acciones con alternativas creativas para seguir compartiendo y promoviendo espiritualidad…
Es con otras y otros. Es por ahí…
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