
Hoy, 2 de Mayo, en el Día Internacional de la Lucha contra el Bullying, los Maristas subrayamos nuestro compromiso con el cuidado de la vida que crece.
Preservar entornos escolares libres de violencia que garanticen el derecho de todas y todos a ser respetados y protegidos es esencial a nuestra vocación educadora. En nuestra historia fundacional, en nuestras raíces, encontramos las razones que hacen del cuidado, del buen trato, uno de los rasgos fundamentales de nuestro ser Maristas.
Marcelino Champagnat, fundador del Instituto, abandonó la escuela por ser testigo de maltrato… “Muchas veces recordó a los Hermanos este hecho para convencerlos de que los malos tratos y los castigos impuestos con pasión sólo consiguen alejar a los niños de la escuela, enconar los ánimos contra el profesor y recibir sus enseñanzas a disgusto”, afirma su biógrafo, Juan Bautista Furet.
Y poco tiempo después, preparándose para la Primera Comunión, observó cómo uno de sus compañeros huía de la catequesis y se volvía solitario y agresivo a causa de los apodos que recibía de su propio catequista y de sus compañeros… A estas experiencias fundantes siguió el encuentro con el Joven Montagne, que confirmó la vocación de Marcelino por la educación y el cuidado de tantos otros Montagne vulnerables.
Impulsados por aquella huella Inspiracional, las y los Maristas de Cruz del Sur establecimos —como política provincial— la promoción y defensa de los derechos de niños, niñas, adolescentes y jóvenes en el marco de una educación integral en la que sean protegidos contra cualquier forma de maltrato.
Las normativas del Documento Cuidar la vida que crece establecen que
- nadie puede ser discriminado en una Escuela Marista por ninguna causa o razón,
- todos los NNAyJ tiene derecho a recibir un buen trato de sus compañeros,
- los adultos responsables deben estar atentos a todas las señales de alerta (cambios de humor, aislamiento, baja del rendimiento escolar, ansiedad, fobias, violencia y autoagresión)…
para que estos principios no sean vulnerados propiciando ambientes educativos que promuevan el buen trato, la no discriminación y la resolución pacífica de los conflictos.
En tiempos complejos, en los que el bullying y el ciberbullying son moneda corriente dentro y fuera de la escuela —tiempos en los que burlarse, humillar, aislar o agredir infligiendo maltrato físico, verbal o psicológico, intencional y asimétrico, se ha vuelto habitual en nuestra sociedad—, seguimos y seguiremos trabajando desde nuestros valores y creencias:
- Creemos que la violencia no se resuelve con violencia. Que el mejor antídoto contra estos males emergentes es y será siempre PRACTICAR EL BUEN TRATO: reconocer la dignidad de cada persona, estar atentos a las necesidades de los demás, dialogar y ponernos en el lugar del otro y hacer foco en la comunicación entre todos los actores de la comunidad (la familia, los educadores y los niños, niñas, adolescentes y jóvenes).
- Creemos en la regla de oro de Marcelino Champagnat: “Para educar a los niños hay que amarlos y amarlos a todos por igual”, porque “la educación es, sobre todo, obra del corazón.” Y porque CRECER CON BUEN TRATO es un derecho esencial.
Compartir noticia
También te puede interesar...
Últimas noticias
Categorías





