
Elaboramos protocolos de acción, garantizándoles un espacio de protagonismo activo y trabajando sobre el rol de nuestros educadores y educadoras.
Seriamente comprometidos con la promoción y defensa de los derechos de niñas, niños, adolescentes y jóvenes, seguimos un Protocolo de rigor que garantiza su protección integral y ofrece pautas para detectar y abordar maltrato físico, emocional o psicológico y toda forma de abuso.
Promovemos también el protagonismo y la participación estudiantil de modo que puedan hacer oír su voz y tomar decisiones informadas en torno a sus derechos dentro de un entorno seguro.
Es propósito de nuestra pedagogía instalar y fortalecer las políticas de participación y protagonismo infanto-juvenil en los Centros Educativos Maristas aportando a su calidad institucional y especialmente inspirados en el carisma marista de formar “buenos cristianos y honrados ciudadanos”.
Estimulamos a niñas, niños, adolescentes y jóvenes a pensar, interactuar, vincularse y reflexionar sobre diferentes temáticas que involucran a todos los actores institucionales y especialmente a ellos mismos para que sean protagonistas activos de su aprendizaje y partícipes del cambio que quieren ver en el mundo cultivando la responsabilidad, el respeto, el trabajo en equipo, la comunicación, la solidaridad transformadora y la capacidad de liderazgo.
Los educadores tienen en este modelo educativo un rol fundamental como guía y sustento de confianza en la capacidad de los estudiantes fomentando el desarrollo de sus habilidades y talentos, promoviendo la escucha, el diálogo y la colaboración, permitiendo que las voces de los estudiantes sean consideradas y creando espacios para la participación en proyectos solidarios, de desarrollo local y en otras actividades, tanto académicas como extracurriculares.
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