
Del 22 al 24 de mayo, chicas y chicos de 16 y 17 años, junto a 7 coordinadores y 23 educadores, vivieron su Campamento de Servicio "La Valla" en el Centro de Espiritualidad de la Casa San José, en el km 16 de Camino Maldonado, en Montevideo, Uruguay.
El Encuentro “La Valla”, organizado por la Pastoral Juvenil Marista de Cruz del Sur, tuvo su primera edición y diversos formatos a partir de 2014 hasta que, en el año 2024, en el marco de la celebración de los 90 años de presencia Marista en Uruguay, se potenció con un perfil de “Campamento de Servicio”. La experiencia, que deja huella en el proceso de crecimiento personal, comunitario y espiritual Marista de los y las jóvenes, aborda en cada nueva edición distintos rasgos del carisma, lo que les da la posibilidad de ser parte en más de una ocasión a lo largo de los últimos años del Secundario.
El Campamento de Servicio realizado en Uruguay, haciendo sinergia con las líneas de trabajo de la Comunidad Educativa del Km.16 –el Centro Educativo Comunitario “Hogar Marista” y el CAIF “Pequeña Semilla”– movilizó trabajos concretos orientados a mejorar la situación habitacional de niñas y niños en situaciones de vulnerabilidad y sus familias y conectó, al hacerlo, con la identidad marista en un tiempo clave orientado a la configuración de su proyecto de vida.
El primer día de la experiencia, luego de las dinámicas de integración, prestaron servicios a distintas instituciones locales que les abrieron las puertas y realizaron varios talleres de formación vinculados a la vulneración de derechos en la infancia, a las violencias, la cultura del cuidado, las políticas públicas y otros temas significativos desde la perspectiva de nuestra identidad.
El segundo día, los chicos hicieron trabajos concretos en las casas atentos a las mejoras de lo estructural, llevaron alimentos y cocinaron juntos haciendo comunidad. La jornada, activa e intensa, culminó en la Casa San José con una celebración en torno a la figura del Espíritu Santo en la víspera de Pentecostés logrando articular el servicio llevado a cabo con la noción del “llamado” de Dios a nuestros corazones para servir a aquellos que más lo necesitan, tal cual lo hizo Marcelino Champagnat.
El último día, recibieron a las familias con las que trabajaron durante la jornada del sábado y vivieron un momento de profunda y fraterna comunión. A la luz del evangelio de La multiplicación de los panes (Mateo 14, 13-21) bendijeron el pan y lo compartieron y concluyeron con un pequeño plenario divididos por obras que les permitió reencontrarse con el sentido y el valor de cada servicio.
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