El Foro Regional América Sur realizado entre el 17 y el 21 de agosto en São Leopoldo, Provincia Brasil Sul-Amazônia, reforzó la construcción de una nueva Región impulsando el cambio, la evolución y una reconfiguración atenta al llamado de Dios concluyendo con un Manifiesto que reúne las premisas de esta tarea histórica.

Mensaje del Superior General

Tras cinco días de intenso diálogo sobre su reconfiguración y su planificación,  los cinco provinciales y los miembros del Comité Regional, del Equipo de Reconfiguración y de los 11 Equipos y Redes Regionales, junto al Gobierno General, representado por el H. Peter Carroll, Superior general, al Consejero general de enlace, H. Carlos Alberto Rojas, y a Goyo Linacero, Secretario general y asistente del Ecónomo general, avanzaron en el trazado del futuro de la Región, que  cuenta actualmente con 5 unidades administrativas.

El H. Peter Carroll ofreció a los participantes un profundo y minucioso discernimiento animando a todas y todos a comprometerse con el proceso con fe, coraje, y creatividad.

Para leer el Mensaje completo del Superior General, haga clic aquí.

Al concluir el Foro, cuantos participaron confirmaron su compromiso de seguir construyendo juntos un nuevo Hermitage para la Región América Sur y sintetizaron la tarea en 10 puntos del Manifiesto “Abrir las ventanas para el futuro”:

  • La Región América Sur reconoce que está preparada para definir el rumbo de su reconfiguración. Hay cosas que necesitan cambiar; otras necesitan nacer. Este desafío exige transparencia.
  • La reconfiguración es un medio, no un fin. Ningún modelo o escenario es más importante que la vitalidad, la viabilidad y la sostenibilidad de la misión.
  • Los niños, niñas y jóvenes son la primera prioridad. Nada sustituye la cercanía y el compromiso con sus vidas y realidades.
  • El cambio no busca la uniformidad de las culturas, sino la riqueza de la diversidad.
  • El riesgo de cambiar es menor que el de no hacer nada y perecer.
  • Una simple unificación, no; comunión de propósito y acción compartida, sí. Este es el llamado central de la misión.
  • Las personas –hermanos, laicos y laicas, colaboradores y colaboradoras–  importan; por eso, preceden a los arreglos relacionados con las estructuras, la gobernanza y la gestión. La reconfiguración se produce allí primero.
  • De cada persona se espera lucidez, serenidad, confianza y esperanza. Lucidez para aumentar la claridad de la visión; serenidad para iluminar la toma de decisiones; confianza para que no teman a los obstáculos; y esperanza para que perseveren.
  • Que nuestra espiritualidad encarnada sea ejemplo de confianza inquebrantable en Dios, de servicio y de defensa de los derechos, en favor de los niños y jóvenes, especialmente de aquellos que se encuentran en situación de vulnerabilidad social.
  • Festina lente, «Apresúrate lentamente». Merece la pena ser Marista hoy.

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