
La primera semana del itinerario hacia los Votos Perpetuos reunió en la Villa Marista San José de Luján a 14 jóvenes Hermanos Maristas de América del Sur, Arco Norte y Europa. Durante estos días, compartieron la vida, la fe y la misión, dando sus primeros pasos en un camino de encuentro, discernimiento y preparación.
La Semana del 15 al 22 de agosto se inició a los pies de María, en la Misa de la Asunción, la gran fiesta patronal Marista. Fue la manera más entrañable de dar el primer paso: poniéndolo todo en sus manos y abriendo las puertas de la casa a lo que estaba por venir.
Los primeros días sirvieron para mirar hacia adentro y hacia quien camina a su lado. Cada uno compartió un poco de su propia historia, de sus raíces y de los senderos que lo trajeron hasta aquí. Poco a poco, fueron descubriendo el suelo que pisan y lo que este tiempo les pide.
Caminar por Luján les permitió comprender cómo la devoción a María corre por las venas y la vida del pueblo argentino. También visitaron las obras de la Región, tocando la realidad donde la misión se encarna en el día a día. Uno de los momentos más significativos fue sentarse con los Hermanos mayores: Escuchar sus vidas colmadas de entrega y valentía, hizo que el espíritu de familia dejara de ser una idea abstracta para convertirse en el testimonio vivo.
Entre el compartir en la casa, los detalles sencillos de la vida cotidiana, las visitas al Colegio Marista Nuestra Señora de Luján y al Centro Educativo Comunitario Nazaret, el grupo fue forjando lazos auténticos. Sin prisas y sin fórmulas preestablecidas.
Su «sí» se va tejiendo así: En el encuentro sincero y en la alegría de saberse en camino juntos.
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