
Organizado por la Pastoral Juvenil Marista de Cruz del Sur, el Encuentro reunió entre el 15 y el 20 de Julio en la Villa Champagnat de La Bolsa, Córdoba, a 67 jóvenes del último año de Secundario de Argentina y Uruguay para compartir un espacio de fraternidad y discernimiento de la propia vocación a la luz de la Experiencia Fourvière.
Acompañados por sus Animadores, las y los jóvenes fueron invitados a compartir un tiempo para detenerse, encontrarse consigo mismos, con los otros, y con Jesús de Nazaret.
El H. Daniel Alberto y Natalia Ramos (PJM de San Francisco, Córdoba) tuvieron a su cargo la orientación de la experiencia de fraternidad y discernimiento destinada a contemplar la propia vida con profundidad, a reconocer los deseos que habitan en el corazón y a descubrir o confirmar aquello para lo que cada uno se siente llamado/a.
La vocación constituyó, precisamente, el eje transversal en el que convergieron las dinámicas del Encuentro desde distintas perspectivas ―autoconocimiento-vocación-discipulado-sexualidad y espiritualidad―, iluminado por la Parábola de los Discípulos de Emaús (Lucas 24-13-35).
Inspirada en la Promesa de Fourvière —el gesto fundacional con el que Marcelino Champagnat y otros jóvenes hicieron realidad el sueño de la Sociedad de María—, esta propuesta invita cada año a estudiantes que transitan el último año de la escuela secundaria a detenerse, releer su propia historia y descubrir que la vocación se construye en el encuentro con Dios, con los demás y con uno mismo. Más que ofrecer respuestas cerradas, la experiencia busca despertar preguntas y abrir horizontes para el futuro.
El H.Pablo Rifarachi, junto a Mateo Acerenza, orientaron también especialmente a los animadores en un trayecto pensado abrir preguntas nuevas, desinstalar y crear un espacio de interioridad en el que cada joven pueda empezar a descubrir quién es, quién desea llegar a ser y cómo quiere poner sus dones al servicio de los demás, comenzando a soñar un proyecto de vida que valga la pena.
Más allá de las propuestas formativas, la Experiencia Fourvière se vivió como un espacio de encuentro y fraternidad entre jóvenes de Argentina y Uruguay. A lo largo de seis días, compartieron momentos de oración, dinámicas grupales, espacios de interioridad, celebraciones y tiempo para el diálogo personal. La convivencia y el compartir cotidiano, junto con la posibilidad de conocerse desde sus historias y realidades, permitieron fortalecer vínculos y descubrir la riqueza de caminar juntos, en un clima de confianza, escucha y alegría.
Cada participante regresó a su comunidad con nuevas preguntas, vínculos fortalecidos y el desafío de seguir profundizando el discernimiento de su propia vocación, inspirado en el sueño de Fourvière que continúa convocando a las y los jóvenes maristas.
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