
El Equipo de Espiritualidad del Área de la Vocación volvió a reunir el 22 de mayo a más de 60 Maristas en torno a la construcción del Nuevo Hermitage. Esta vez fuimos invitados a abrir las puertas y ventanas de nuestro corazón y de nuestra Casa al modo de Champagnat.
De la mano de Bibiana Nobile, las y los participantes continuaron reconociéndose como comunidad en encuentro. La imagen de una casa de Jerusalén del siglo I con sus aberturas y paredes motivó una primera experiencia de inmersión que los invitó a apreciar el proceso constructivo como una metáfora de la propia espiritualidad observando qué es lo que “cierra” nuestra “casa interior” y qué es lo que la abre hacia el afuera.
Imaginar a Jesús en una casa como esa con su familia, María, José, sus primos; pensar qué cosas se harían en esa casa además de compartir la mesa, los rituales, los trabajos, esa cotidianeidad que también es sagrada, su crecimiento con los vínculos familiares más cercanos…e imaginar luego a ese mismo Jesús en Betania, en una casa semejante en la que compartía la vida con sus amigos, su familia elegida, introdujo luego a las y los participantes en una profunda meditación al tiempo que la canción Vamos a Betania, de Germán Pravia, trazaba para ellos esa casa de ventanas, puertas y corazón abierto dispuesto a escuchar; de hermanos y amigos que ofrecen sus brazos, su amor y regazo para descansar…
Una dinámica simple los movió a preguntarse: ¿Qué alabanza me nace cuando abro mis ventanas y miro hacia afuera? ¿Qué o quiénes traen luz a mi interior, me dan vida? ¿Por qué o por quiénes deseo salir de mi interioridad? Y el evangelio de Juan 20, 19-29 trasladó la experiencia personal al ámbito de la institución…
“Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, y estando cerradas las puertas del lugar donde los discípulos se encontraban por miedo a los judíos, Jesús vino y se puso en medio de ellos, y les dijo: «Paz a ustedes». Y diciendo esto, les mostró las manos y el costado. Entonces los discípulos se regocijaron al ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «Paz a ustedes; como el Padre me ha enviado, así también Yo los envío».”
… y condujo a los participantes a reflexionar y dialogar en pequeños grupos:
¿Cuáles son las puertas que tenemos que abrir como escuelas o comunidades maristas?
¿Cómo dejamos que el Espíritu habite o circule en nuestras instituciones?
La imagen de Marcelino Champagnat Constructor iluminó las valiosas miradas emergentes del diálogo grupal recordando, una vez más, el llamado de Dios –que él escuchó y respondió eficazmente—a abrir las ventanas de nuestra Casa, el nuevo Hermitage, y extender nuestra mirada siempre “más allá”.
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